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martes 26 octubre 2021



- 15/09/21
LAS PREPARATORIAS DEJAN UN ARCO ABIERTO


por Ramiro Cibrián

Los aficionados que siguen el turf internacional saben que las buenas carreras preparatorias del Arco -para muchos la prueba cumbre del turf europeo- se celebran tres semanas antes. Y saben también que no se trata solo de las tres pruebas separadas por género y edad de Longchamp -los premios Vermeille, Niel y Foy- sobre la misma distancia del Arco. El Irish Champion de Leopardstown y el St. Leger de Doncaster, aunque se corren sobre distancias diferentes de los 2400 metros, pueden ser también magníficas preparatorias. Bueno, el St. Leger, -que se corre sobre 2900-, no tanto, porque, como también se sabe, padece un maleficio que impide a cualquier ganador de esta prueba -la clásica más antigua, pues se remonta a 1776- volver a ganar tres semanas después en Longchamp. La maldición se puso clamorosamente de manifiesto en 1970, cuando el campeón Nijinsky (Northern Dancer), el último caballo que ha conseguido ganar la Triple Corona inglesa (2000 Guineas, Derby y St. Leger), fue batido en el Arco subsiguiente por el mucho más modesto Sassafras (Sheshoon). De todas formas, en cuestión de maleficios tampoco hay que exagerar: Alleged fue derrotado por la potranca de la Reina Dunfermline en el St.Leger de 1977 y eso no le impidió después ganar dos Arcos. El embrujo parece estar limitado a la victoria en ambas pruebas el mismo año.

Hurricane Lane gana el St Leger. Foto:

  • La condición de preparatoria de las otras pruebas está, por el contrario, muy acreditada. En los últimos 30 años las ganadoras del Vermeille se han impuesto en el Arco en 10 ocasiones los del Irish Champion, en 6 los potros ganadores del Niel en 5, mientras que los caballos de edad ganadores del Foy lo han hecho 2 veces. Así las cosas, las dos carreras del sábado en las Islas dejaron la impresión de que lo que habíamos visto durante el año hasta entonces se confirmaba plenamente. En los 2000 metros del IRISH CHAMPION -que se corren en Leopardstown, un hipódromo bastante menos duro que el del Curragh- el excelente O’Brien St. Mark’s Basilica (Siyouni, con madre por Galileo) volvía a batir (lo había hecho ya en el Eclipse) a excelentes caballos de edad, incluyendo la magnífica 5 años del Aga Khan Tarnawa (Shamardal), y el también magnífico 3 años irlandés Poetic Flare (Dawn Approach), ganador de las 2000 Guineas, que abordaba por primera vez los 2000 metros. Esta vez el triunfo de St. Mark’s Basilica estuvo acompañado de polémica, pues en la recta final su jinete Ryan Moore se abrió continuamente desde el carril 3 hasta el 8, y en este desplazamiento “arrastró” a Tarnawa, que con la monta de Colin Keane insistió en tratar de sobrepasarle por fuera, sin poder lograrlo. La distancia entre ambos en la meta fue de ¾ de cuerpo, pero sin que hubiese en ningún momento contacto. Los comisarios, en mi opinión acertadamente, mantuvieron el orden de llegada. Incidencia aparte, todo el mundo quedó con la impresión de haber visto una magnífica carrera (algún comentador ditirámbico la ha llegado a comparar con el duelo entre Fantastic Light y Galileo en 2001). Pero lo más importante fue la sensación de que a los tres primeros (Poetic Flare, que mantuvo su línea por un carril interior, quedó a una muy corta cabeza de Tarnawa) aún les queda mucho por decir en los hipódromos. A Tarnawa, el día del Arco (para el que ahora mismo es primera favorita con una cotización de 3/1) y a Poetic Flare, y seguramente también a St. Mark’s Basilica, el día del Champions en Ascot.

  • Tampoco hubo sorpresa en Doncaster, y en el ST. LEGER se impuso con autoridad el Godolphin Hurricane Lane (Frankel). Entrenado por Charie Appleby y montado por William Buick, venía de ganar convincentemente el Derby Irlandés y el Gran Premio de París, ambas después de una poco afortunada carrera en Epsom, en la que solo pudo ser tercero, tras su compañero de escudería Adayar (Frankel) y Mojo Star (Sea The Stars). Este repitió en Doncaster su segundo puesto de Epsom, por delante de los O’Brien The Mediterranean e Interpretation, ambos por Galileo. A pesar del maleficio del St. Leger, las muy sólidas carreras de Hurricane Lane durante este año le han consolidado como uno de los favoritos del Arco, para el que ahora mismo cotiza 6/1, solo por detrás de Adayar y Tarnawa. Maleficios aparte, quizás lo más interesante de este St. Leger fue la confirmación del presente y del futuro de la cría europea: los hijos de Frankel, Sea The Stars y, mientras duren, los de Galileo, van a seguir estando muy presentes en las llegadas de las grandes pruebas, especialmente en las de media distancia. Es sin duda una diversificación bienvenida, pues durante muchos años este tipo de hegemonía ha estado acaparada por Galileo, el grandísimo semental de Coolmore, fallecido hace ahora unos meses, tras casi 20 años de una producción extraordinaria, como no se había visto en Europa en muchas décadas.

  • Por lo ya apuntado, de las carreras del pasado domingo en Longchamp el PRIX VERMEILLE era a priori el más relevante. Se puede subrayar, además, que en los últimos 10 años 7 de los ganadores del Arco han sido yeguas, que disponen del kilo y medio de descargo del sexo y, en el caso de las tres años, de los 3 kilos de descargo por edad. El Vermeille, originalmente reservado a las potrancas de tres años, se abrió hace más de 15 a las yeguas de edad, pero este año se daba la circunstancia de ninguna de estas últimas estaba entre las 7 que tomaron la salida. Y fue la prueba en la que sí salto la sorpresa. Snowfall (Deep Impact), ganadora del Oaks en Epsom en terreno blando por 16 cuerpos y, después, también con gran autoridad, del Oaks Irlandés y del de Yorkshire, partía como gran favorita, con una cotización “odds on” de solamente 1/5. Su itinerario y, sobre todo, la contundencia de sus victorias, hacían recordar a las de Enable (Nathaniel) a tres años. Pero el Vermeille de Snowfall no fue bueno y al final pudo ser solamente segunda detrás de Teona (Sea The Stars) a la que había batido inequívocamente tanto en el Musidora de York como en Epsom. La carrera fue llevada a ritmo por La Joconda (Frankel), compañera de patio de Snowfall. En sus explicaciones después de la carrera Frankie Dettori, que volvía a montar a Snowfall después de haberlo hecho en Epsom, lamentaba que el paso marcado por Holly Doyle sobre La Joconda no hubiese sido más vivo. Quizás, efectivamente, Doyle quiso nadar y guardar la ropa, o sea, reservar algo de fuerzas para esprint final, que efectivamente disputó, pues fue tercera. También mencionaba Dettori, y ahí estaba seguramente más la clave, que Snowfall había dado demasiada distancia durante el recorrido al grupo de cabeza, y que luego, en la recta final y con terreno entre bueno y firme, no pudo remontar como en Epsom, ni mucho menos. Olivier Peslier hizo sobre Teona una monta mejor, viajando durante el recorrido mucho más cerca de La Joconda, para superarla con facilidad en la recta final, sin que Snowfall llegará en ningún momento a inquietarle. La gloriosa incertidumbre del turf volvió a aparecer en Longchamp. Y como consecuencia de ella Snowfall ha pasado de ser primera favorita del Arco a tercera, emparejada con Hurricane Lane en la cotización de 6/1. Yo creo que Snowfall sigue teniendo sus chances para el Arco, pero me parece también que serán más altas si el terreno está más blando. Y si Dettori, en el caso de que la vuelva a pilotar, hace una monta menos conservadora. A Teona el triunfo le abre muchas puertas, incluídas las del Arco, pero no parece que su entorno se vaya a arriesgar a participar. Como en otros casos, dependerá del terreno.

  • Snowfall es hija de Deep Impact, el semental estrella japonés, que ha jugado en el país del Sol Naciente un papel parecido al de Galileo en Europa (si bien murió bastante más joven, con 17 años, en lugar de 23). Su decepción en el Vermeille fue en parte compensada en la siguiente carrera, el PRIX FOY, por el triunfo de Deep Bond (Kizuna, por Deep Impact) . Se trata de un caballo japonés que posiblemente no esté entre los mejores que hemos visto en Longchamp intentando ganar el Arco, pero que no tuvo mayor dificultad para imponerse de punta a punta a un modesto partant, en el que solo sobresalía algo el O’Brien Broome (Australia) que, con Dettori encima fue segundo, sin llegar a inquietar en ningún momento al ganador. Los seguidores del Arco también saben que para el turf japonés ganar esta carrera es casi una cuestión de honor nacional (Japón es, curiosamente, un país en el que el honor y la dignidad siguen siendo valores nacionales importantes) pues la prueba equivalente, la Japan Cup, ha sido ganada por caballos europeos en varias ocasiones. Quizás las posibilidades japonesas este año residan más en Chrono Génesis (Bago), una excelente yegua japonesa con un palmarés mucho más acreditado que el de Deep Bond, pero que seguramente se aventurará en el Arco sin ninguna preparatoria previa en Europa, lo que no suele ser buen augurio.

  • El PRIX NIEL quedó deslucido por la baja previa de Adayar, que tuvo un incidente de entrenamiento que no debería impedirle estar presente en la salida el 3 de octubre. Y por la baja de última hora de Bolshoi Ballet (Galileo), antiguo favorito del Derby de este año, en el que defraudó, y posterior buen ganador del Belmont Derby en Nueva York. Los comisarios de France-Galop consideraron que su pasaporte sanitario no estaba al día e impidieron su participación. Con el trasfondo de estas bajas importantes se impuso en la prueba Bubble Gift (Nathaniel) quien montado por el veterano Gerald Mossé se impuso in extremis y por un whisker a Baby Ryder (Gleneagles) con Ioritz Mendizábal a los mandos. Dio en todo caso la sensación de que este año difícilmente la preparatoria del Niel dejará gran huella en el Arco aunque, como todos sabemos, las carreras hay que correrlas y antes de ellas nunca se sabe todo bien.

  • Las espadas, en resumen, siguen muy en alza para el Arco 2021. Se va a tratar en principio, como suele suceder, de un asunto entre los grandes del turf europeo: los Godolphin Adayar y Hurricane Lane, que se presentan con las mejores credenciales la Aga Khan Tarnawa, que goza de una candidatura muy sólida, con todos los deberes bien hechos. Y no se puede terminar de descartar a algún O’Brien del consorcio Ballydoyle, aunque St. Mark’s Basilica nunca haya corrido más allá de los 2100 metros, y Snowfall y Love (Galileo) hayan defraudado en sus últimas actuaciones. El Gosden Mishriff, reciente ganador del York International, parece más bien destinado a disputar el Champions en Ascot antes de partir para la yeguada. Todo ello pensando en que el terreno estará razonablemente aceptable, lejos del barrizal del año pasado, cuando, no sin pena, vimos fracasar a algunas y algunos de los mejores.










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