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lunes 29 noviembre 2021



- 10/01/03
BALLYDOYLE, en clave de negocio (I)


Por RGA

El año 2003 acaba de dar comienzo y cuando nos queramos dar cuenta tendremos encima las primeras carreras en liso del año, para poco después afrontar las clásicas y así meternos de lleno en la temporada. Es por ello que, para aquellos a quienes interese, desde masdehipodromos vamos a hacer, en sucesivas entregas, un pequeño comentario de los potros que el tandem Tabor-Magnier tiene en entrenamiento en Ballydoyle bajo las órdenes de AP O’Brien.

  • Si bien es cierto que Coolmore es una operación mercantil de primera fila, y que su finalidad primordial es hacer caja con sus mejores corredores tan pronto como han demostrado algo en la pista, no lo es menos que la macro operación irlandesa no para de cosechar excelentes resultados habiendo conseguido plantar cara a su mas acérrimo enemigo, el Sheikh y todo su séquito y, de acuerdo o no con el procedimiento de los titulares de la cuadra y yeguada, a la sazón los mismos, los resultados no se pueden calificar de malos.

  • Algunos lamentamos que los mejores corredores de esta poderosa cuadra no lleguen a viejos, de que no podamos verlos en acción a cuatro o cinco años para demostrar lo buenos que son, o lo no tan buenos que parecían ser, pero ya se sabe: todopoderoso caballero don dinero.

  • Pero, a fe de ser ecuánime, esta actitud no es nueva en la yeguada irlandesa y, para no ser injusto, tampoco lo fue durante años para el resto de los “poderosos” a ambos lados del Atlántico. Así, a lo largo de los ochenta y buena parte de los noventa, cuando un ejemplar portador de un origen de campanillas se embolsaba una carrera de grupo, rápidamente tomaba rumbo a la yeguada con el fin último de hacer caja, previa sindicación multimillonaria. Ejemplos los hay infinitos; Shareef Dancer, Shergar, El Gran Señor, Secreto, Try My Best, Glenstal y tantos otros.

  • Desde sus albores, la operación liderada por Magnier siempre se ha significado por mantener a sus mejores ejemplares en entrenamiento lo justo y necesario para hacer un semental, retirarlo a la yeguada con un canon de cubrición que genere sustanciosos dividendos a sus accionistas y hacer caja con el fin de invertir en nuevos yearlings. Antes con Sangster y Vicent O’Brien, y ahora con Tabor, la estrategia es la misma y, aunque más de uno no la compartamos por el hecho de vernos privados de su galope a cuatro y cinco años, hemos de admitir que es todo un éxito.

    STORM BIRD. PRIMUS INTER PARES

    Para muestra bien vale un botón. Ciñámonos al caso Storm Bird, el hijo de Norhtern Dancer fue adquirido por un millón de dólares en Keeneland, y que poco más tarde fue enviado a Vicent O’Brien para su entrenamiento.

  • Corría el otoño de 1980 y el trío O’Brien-Sangster-Magnier empezaban a necesitar un campeón con el que contrarrestar la dura batalla que les planteaban los tres hermanos Maktoum, Abdullah y el Aga Khan. Storm Bird, que iba a entrar en su edad precoz a primeros de año, había sido adquirido en base a su excelente origen y a su más que buen físico, grande y fuerte, muy en la línea de Nijinsky, aunque marcado por algunos de los rasgos propios de la prole de Northern Dancer.

  • A dos años Storm Bird se hizo con victorias en el Erne Maiden Plate el día de su debut, más tarde ganó el Anglesey St. G3, el Larkspur Stakes y, como guinda del pastel, con el Dewhurst St. G1 batiendo a To Agori Mou y a Miswaki, terminando imbatido su campaña a dos años para proclamarse campeón de la generación precoz. Durante el siguiente invierno fue atacado y lesionado por un mozo despedido de Ballydoyle y el gran corredor nunca recuperó su brillantez, siendo retirado de la pista en la primavera de 1981, humillado, tras una solitaria carrera en Francia.

  • Así las cosas, Magnier, Sangster y O’Brien acudieron puntuales a su cita con las ventas de julio de Keeneland dónde invirtieron casi 10 millones de dólares, pero pasados los días de ventas, cuando Sangster tomaba un whisky en los salones de Hyatt Hotel en Kentucky, George Harris se acercó al propietario y criador inglés y sentándose a su lado le dijo: Déjame que te haga una pregunta. Considerarías una oferta por Storm Bird? Sangster contesto: Podría ser, pero tiene que ser realista. No creo que tengamos problemas para llegar a un acuerdo pero tendría que ser en términos de una suma alrededor de los 15 millones de dólares.

  • Pasados unos minutos O’Brien y Magnier se unían al grupo y Harris no tardó en acercarse al segundo y así preguntarle su valoración del hijo de Northern Dancer, quien admitía que por la forma de batir a To Agori Mou en el Dewhurst el caballo era muy especial, dando por finalizada la conversación entre ambos con un punto en común: Storm Bird no valía menos de 20 millones de dólares.

  • Harris actuaba en nombre de Hener y Lockeridge, propietarios de la espléndida Ashford y recientes compradores de Recitation a quienes les había fallado el tiro con Shergar, ante la negativa de su propietario a vender por la ingente suma de 28 millones de dólares. Así las cosas Harris volvió a contactar con Magnier y en pocos minutos estaban sentados alrededor de una mesa hablando del valor de Storm Bird con el fin de incorporarlo a Ashford como semental.

  • Ante la propuesta de Harris, 20 millones y el caballo cambiaba de manos, Magnier contestó entre amable e incrédulo: venderlo? No, nunca he hablado de vender, solo lo he valorado, y para nosotros Storm Bird vale 20 millones, pero venderlo es otra cosa. En ese momento Hener, en vez de levantarse pidiendo disculpas por el malentendido, continuó sentado e inquirió: lo venderíais en 30 millones? Magnier contestó rápido y escueto. Lo consideraríamos.

  • Minutos después Magnier, Sangster y O’Brien se reunían en privado mientras que los compradores esperaban una decisión. Todos querían a Storm Bird en Coolmore pero el mercado es el mercado y en los negocios todo tiene su precio, por lo que tras una pequeña negociación Storm Bird cambió de manos por un precio de 28 millones de dólares con la idea de vender las cubriciones a 750.000 dólares por un caballo imbatido a dos años pero que no había hecho nada más, ya que sólo corrió una vez a tres.

  • Previo a este “negocio” con Storm Bird fueron los de The Minstrel, Alleged, Artaius, Godswalk, Solinus o Transworld y después, por no hacer la lista eterna, los de Golden Fleece, Caerleon, Sadler’s Wells o Last Tycoon.

  • Esta larga historia sobre Storm Bird, una de tantas en la historia de las carreras de caballos en los últimos 25 años, tiene como fin ilustrar el modo operandi de los propietarios de esta cuadra que, movidos por su amor y dedicación a los caballos, necesitan una fuente de ingresos propia, al carecer de aquellas otras que tienen conocidos propietarios como Godolphin, Shadwell o Gainsborough.

  • Parece que el paso de los años ha modificado algunas conductas en según qué propietarios, incluido Tabor con Montjeu, High Chaparral o Hawk Wings, que ahora mantienen sus efectivos en entrenamiento hasta incluso los cinco años, pero, en nuestra opinión, esa nueva tendencia adolece de un posible “vicio oculto”, del que nos beneficiamos todos los aficionados, cual es el conseguir mayor prestigio para según qué corredores que a dos y tres años se han topado con ejemplares de más calidad, los cuales toman rumbo a la yeguada dejando el campo expedito para que aquellos puedan optar a una gloria que no alcanzaron al estar batidos en las grandes clásicas.









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