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sábado 2 julio 2022


Hechos como la instauración de la República o el comienzo de la II Guerra Mundial afectan directamente a las actividades hípicas en España




Reportaje - 21/12/00
Historia de hipódromos y carreras en España (2)
masdecaballos.com presenta la segunda entrega del estudio realizado por Francisco Salas

ARANJUEZ (LEGAMAREJO) (1919)

  • El real sitio

  • El exilio del rey

  • La terminación de la Zarzuela (1941)

  • La II Guerra Mundial y el hipódromo

  • Villapadierna y Beamonte

  • La mujer en las carreras. Los cajones de salida... Ramón Mendoza

  • El declive

  • El triste cierre

    JEREZ (1843)

    SANLUCAR DE BARRAMEDA (1845)

  • Del pura raza español al puraraza inglés

    PUERTO DE SANTA MARIA (1846)

    CADIZ (c. 1876)

    SEVILLA-TABLADA (1880)

    GRANADA

    CÓRDOBA-AJIBEJO (1878-1886)

    MALAGA-SAN JULIAN (1875-1879)

    BARCELONA-CASA ANTUNEZ (1871)

  • La Castellana contagia a Casa Antúnez

    LASARTE (1916)

  • La segunda temporada

  • El premio del medio millón

  • Lasarte después de la Guerra Civil

  • La influencia del Sudeste francés

    SANTANDER-BELLAVISTA (1917)

    ARANJUEZ (LEGAMAREJO) (1919)


    El hipódromo de Aranjuez


    El real sitio

  • Favorecido por el rey Alfonso XIII, en terrenos de la Casa Real en Aranjuez se levantará en 1919 el hipódromo de Legamarejo, llevándose a cabo su apertura el 20 de mayo de ese año. Las dificultades de desplazamiento en esa época y el hecho de que eran celebradas los jueves, no favorecían la concurrencia de caballos, ni tampoco la de aficionados; en cambio, sí participarán los caballos más sobresalientes del momento: Nouvel An, Atlántida, Colindres. Normalmente disputadas en abril y mayo, estas carreras también estaban programadas para favorecer el debut de los potros de dos años. Incluidas las dos jornadas de Aranjuez, en 1919 se celebraron en España 79 reuniones en seis diferentes hipódromos.


    El exilio del rey

  • Las circunstancias políticas extremadamente difíciles inducen al Rey a salir de España el 14 de abril de 1931, lo que da paso a la República. Ese hecho representa el cierre de la actividad en Legamarejo. Sin embargo, vuelve a reabrirse dos años después para ser marco de celebración de todas las carreras importantes, lo que obliga el cierre del hipódromo de la Castellana, incluido un novedoso premio "Presidente de la República", que gana por méritos propios Cordon Rouge. La prohibición que pesa sobre el hecho de utilizar los títulos nobiliarios, obliga a los propietarios que los utilizaban a cambiar la denominación de sus cuadras. Como consecuencia de que los desplazamientos son pesados y costosos para la afición y cuantiosas las pérdidas para los organizadores, eso precipita el cierre de sus puertas, que se abren por última vez el 8 de julio de 1934. La mayoría de pruebas importantes del calendario madrileño pasarán a disputarse en Lasarte el año 1935 y cinco jornadas del 36; la última celebrada lo será el 12 de julio y Cook Fight el ganador final. En ese punto las carreras quedarán interrumpidas por la Guerra Civil.


    La terminación de la Zarzuela (1941)

  • Terminada la contienda se realiza un inventario de bienes existentes en Madrid: un hipódromo, el de la Zarzuela, a medio construir; diez caballos para correr la temporada clásica de 1941 y una SFCCE que mantiene 108 socios. El Estado decide doblar la subvención a las carreras respecto a la que se asignaba en tiempos de la República y encarga al Ministerio de Obras Públicas la terminación del hipódromo. El 4 de mayo de 1941 se produce la tan esperada inauguración, hecho que movilizará una gran concurrencia. No obstante, las obras proseguirían hasta 1945.



    La II Guerra Mundial y el hipódromo

  • La guerra en Europa no favorece la importación de caballos y sólo el hecho casual de que el general Wyndham T. Thorn fuera el agregado militar inglés, a la par que gran aficionado a las carreras, contribuirá a lograr que entre los años 43 y 45, y procedentes de su país, consigan incorporarse a nuestras carreras un total de 42 efectivos, en su mayor parte hembras. Torr regresa a Inglaterra en el 45, sin embargo, hasta los años 70 la fórmula se mantendrá activa, quedando encomendada a la división Tattersall, que operará desplazando hasta España un número aceptable de yearlings, que luego serán aquí subastados. También actuará adquiriendo cualquier tipo de ganado por encargo de los particulares. Con esta actividad se fueron cubriendo las necesidades que el mercado nacional iba teniendo, a la par que, paulatinamente, se aumentaba el número de caballos. Con el fin de que se mantuvieran los caballos en entrenamiento la mayor cantidad de años posible, se programaron carreras de vallas y recorridos de campo. Para favorecer el que los futuros criadores pudieran enviar sus yeguas a criar, en 1946 se alquiló la finca de Arizabalo en Guipúzcoa, que se complementó con la de Legamarejo en Aranjuez; ambas cumplieron con el fin previsto, hasta que en 1971 fueron sustituidas por la de Ulzama.


    Villapadierna y Beamonte




  • De la misma manera paulatina que se va produciendo el aumento de los nacimientos, va ampliándose el número de jornadas a celebrarse y el de carreras disputas. También el de dotaciones a distribuir. Nuestro Hándicap Libre se instaura en 1951; en el 52 se crean Villapadierna (Derby) y Beamonte (Oaks); en el 61 el Valderas separa la Poule de hembras de la de machos; en años sucesivos irán naciendo otras carreras destinadas a las hembras: R.R. Benítez de Lugo en el 69; Vizcondesa de Irueste en el 72; Carlos Sobrino en el 74. Con ello quedarán libres de correr sistemáticamente frente a los machos. El calendario que reconozca méritos específicos a los caballos de velocidad tendrá que esperar algo más: Andrés Covarrubias en el 76; Antonio Blasco en el 79. Progresivamente se iba vertebrando el esquema selectivo de nuestras carreras, para ir aproximándose al que se desarrollaba en Europa.


    La mujer en las carreras. Los cajones de salida... Ramón Mendoza

    La primera salida de cajones en Madrid 1971



    Amazonas en el hipódromo de la Zarzuela



  • La incorporación de avances ligados a la tecnología se va produciendo en los años 70: los cajones automáticos de salida son instalados en 1971; el totalizador de apuestas entra en funcionamiento en 1974 y el laboratorio antidoping lo hace el 1975. También se mejora en otros aspectos, como es la incorporación de la mujer a la competición, hecho que se produce con la creación de las primeras carreras para amazonas. En cuanto a los aspectos económicos, las dotaciones pasarán a compensar también al cuarto clasificado de todas las carreras. Mientras esto sucede, el tejido social representado por los propietarios de caballos experimenta sustanciales cambios y, de estar formado por una mayoría de personas con título nobiliario que las disfrutan y rigen, pasa a componerse de industriales y comerciantes que van adquiriendo conciencia de clase, al sentirse apartados de la gestión que todavía mantiene en exclusividad el sector que anteriormente era dominante. Esta situación se mantiene sin especiales problemas hasta que llegan los primeros malos resultados económicos y los premios no pueden ser subidos en la medida que demandan los propietarios. Al ser la naturaleza del problema de índole económico y considerarse los propietarios perfectamente válidos para dar soluciones que son de carácter empresarial, resuelven constituirse en asociación y 1983 logran que la presidencia de la entidad rectora de las carreras recaiga sobre Ramón Mendoza. De esta forma se cierra un periodo de 142 años en los que el presidente siempre había pertenecido a la aristocracia. Ya ese mismo año es sacada por primera vez al mercado, con éxito inicial, una apuesta de ámbito nacional conocida como Quiniela Hípica, cuya difusión está respaldada por Televisión Española. Al año siguiente la situación comienza a invertirse y la apuesta comienza a declinar, en una trayectoria que la llevará progresivamente a mínimas recaudaciones y engrosará la deuda con TVE. En 1985 el Rey Juan Carlos I acepta la presidencia de honor de la Sociedad de Fomento, que dos años después queda sin efecto debido a causas que fueron imputadas a un error administrativo. Tampoco los cimientos de la apuesta nacional se demuestran firmes, al quedar afectado por el translado de competencias que el nuevo Estado de las Autonomías contempla.

    Chacal (Le Levanstell y Polar Point), de la Cuadra Rosales, montado por Claudio Carudel, fue el gran triunfador en el Hipódromo de la Zarzuela  en el año 1974



    El declive

  • En tanto, toda la estructura creada se irá demostrando sobredimensionada y eso funcionará como un verdadero lastre en los años venideros, ocasionando la paulatina demora en el pago de los premios primero y el colapso económico posterior. Sin embargo, en lo deportivo, el número de caballos en entrenamiento aumentará de manera constante, llegándose a presentar 356 yearlings en la subasta de 1990. De la cantidad vendrá la calidad, siendo cada vez de mayor nivel los resultados que los caballos regularmente entrenados en España van alcanzando en el extranjero: Royal Gait, Partipral, Kashwan. Otro aspecto también positivo para el turf madrileño fue la puesta en escena, iniciada en 1988 por el Presidente Lorenzo Sanz, de las que se dieron en llamar Carreras Nocturnas, que durante los meses de verano representan todo un fenómeno por la masiva concurrencia que suscitaban, si bien es cierto que esa asistencia no se supo canalizar, ni siquiera mínimamente, a favor de las otras temporadas más tradicionales.


    El triste cierre

  • Con una situación social y económicamente bloqueada, se firmó un convenio con un banco institucional, que resultaría fallido en mitad del camino. La situación era tan delicada que cualquier persona que, a título individual, se hubiese comprometido a respaldar una solución viable, hubiera visto su oferta coronada por el éxito. La cuestión era que quienes estaban en posición de consentir o no ésto, lo aceptarían sin convocar un concurso público. Se aceptó. A partir de ahí la historia podría dar para muchos capítulos, pero todos se resumen en que a las 17.30 horas del día 15 de diciembre de 1996 se vio en Madrid la última carrera de caballos del siglo XX y una parte del XXI que esperemos no se alargue demasiado.


    JEREZ (1843)


    Hipódromo de Jerez, 1878.

  • Bajo el auspicio de los principales bodegueros jerezanos, muy receptivos a las costumbres inglesas, el 3 de diciembre de 1843 se disputan unas carreras públicas en Jerez, ubicándose su recorrido entre la platea de San Telmo y la de la Alcubilla. Los caballos, montados por sus propietarios, van compitiendo por parejas. El premio para el ganador será de 960 reales de vellón. En 1868 se levanta el hipódromo de Las Caulinas, sito en el llano del mismo nombre. Los caballos que participan originalmente son de raza árabe o cruzada, a los que posteriormente se van sumando los de raza inglesa. La actividad de celebrar carreras en Jerez proseguirá en otros hipódromos posteriormente construidos, como los de San Benito y Chapín. Allí se desarrollarán, a partir de 1925, pruebas específicas para la cría de caballos purasangre y cruzados auspiciadas por el Jockey Club de Jerez, con el fin de incentivar su producción y crear un mercado que serviría de alternativa a la importación de caballos de silla procedentes del extranjero.


    SANLUCAR DE BARRAMEDA (1845)

  • El 31 de agosto de 1845 la recién fundada Sociedad de Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda organiza las primeras carreras celebradas en esa ciudad. Como en el transcurso de 155 años ha venido produciéndose, el marco de celebración ha sido el de la playa aledaña a Bajo de Guía, coincidiendo con las bajamares del mes de agosto. Tan sólo un año le fallaron al responsable los cálculos de las mareas. Ese año se cambió la típica merienda en pleno escenario de Las Piletas, por un improvisado aperitivo .

    Del pura raza español al purasangre inglés

  • Los caballos competidores en los primeros tiempos fueron de raza andaluza. El premio destinado al ganador el día inaugural fue un talego de terciopelo carmesí que contenía 2.000 reales de vellón de plata. Estas carreras van progresivamente cogiendo gran solera y rigiéndose por reglamentos cada vez más elaborados. Pronto quedaría superada la reglamentación inicial que pesaba sobre los jinetes de ponerlos a disposición de la autoridad competente si cruzaban sus caballos o asustaban a los demás caballos. La implicación de la alta sociedad sevillana y gaditana, que adopta a Sanlúcar como destino vacacional, reforzará su popularidad. Ya a principios de siglo las firmas bodegueras intervendrán en el patrocinio de las pruebas, lo que representa la primera iniciativa de lo que hoy conocemos como esponsorización. La celebración de estas carreras se prolongará de manera continuada desde su implantación en 1845 hasta 1935, con los únicos paréntesis de 1898, 1921, 1931 y después el período 1936-1939. En 1930 sus carreras son reconocidas por primera vez como oficiales por la Sociedad de Fomento. Retomada su programación a partir de 1940, estas carreras han ido cumpliendo cada año con el reto de acentuar progresivamente la singularidad que representan, alcanzando, además, el mérito de ser las más antiguas de cuantas en estos momentos se celebran en España. En 1981 la gestión que venía desarrollando el Ayuntamiento de la ciudad es transladada a una refundida y vigorosa Sociedad de Carreras de Sanlúcar de Barrameda, que en 1989 ve como su espectáculo es declarado de “Interés Turístico Nacional” por el ministerio competente. La conmemoración de su 150 Aniversario tuvo lugar en 1955, correspondiendo la Presidencia de Honor al Rey Don Juan Carlos I.


    PUERTO DE SANTA MARIA (1846)

  • Los inicios de las carreras en el Puerto se acogen a los mismos principios y condicionantes que las de Sanlúcar. Su celebración arranca en 1846. Se conserva una orden del alcalde de la ciudad dirigido al comandante de la Guardia Civil en 1848 en la que le pide un destacamento de su Arma de Caballería a la Playa de Santa Catalina donde es costumbre la reunión de mucha gente para presenciar las carreras de caballos. En ese mismo año, el Programa de Festejos hace un hermoso encomio ligando estas carreras con el sabor tradicional que el caballo tiene en esta región y haciendo una interpretación de lo provechosa que esta actividad puede resultar para los criadores, si se sigue el ejemplo de las naciones cultas y que se imita en la Corte de Madrid. Prima la raza andaluza, las competiciones son por eliminatorias entre dos, obteniendo cada ganador una “hermosa moña”, para después dirimir los ganadores el premio en cuestión. Ya lejos del brillo entonces alcanzado, van perdiendo el calor popular y, aunque en Valdelagrana en 1954-59 y 1966-69 y otros años, de forma esporádica se siguen celebrando translados a Las Redes, quedan finalmente en suspenso a partir de 1980.


    CADIZ (c. 1876)

  • Con fecha de inauguración no determinada, pero nunca posterior a 1876 y regido por la Sociedad Jockey Club de Cádiz, que en esa fecha está presidido por Agustín de la Viesca, se sitúa en el término de los Puntales un hipódromo que tiene 1.224 metros de circunferencia, 18 de ancho y pista de arena. Tenía una bonita tribuna, con dos suertes de palcos y dos galerías superiores en las que se disponían sillas. En la planta baja se ubicaban las oficinas de la Sociedad, el cuarto de jockeys, el de peso, sala de jueces, la secretaría, otra sala para gentlemans-riders y salones para restaurants. Al igual que las carreras que se celebran en Jerez y Sevilla en la época de referencia, todas ellas se supeditan al Reglamento formulado en 1877 por el Congreso Hípico que, al instituirse, establece su sede en Jerez. En los años de referencia sus temporadas se encuadran en primavera y verano, mientras que en 1893 su desarrollo se ciñe exclusivamente a la de verano. En 1907, coincidiendo con la apertura del Balneario de La Victoria, la playa de Cádiz también es utilizada para disputar en ella carreras.


    SEVILLA-TABLADA (1880)


    Hipódromo de Tablada

  • En 1880, por iniciativa de la Real Maestranza de Caballería, se programan las primeras carreras en esta ciudad, que irradió su influencia organizadora de este tipo eventos hacia otras poblaciones andaluzas. El hipódromo de Tablada, enclavado en la Dehesa del mismo nombre, se enmarcaba en un paisaje bellísimo y desde el que se divisaba el Guadalquivir. Su construcción mereció el adjetivo de ligera y en él se consideraba que cabrían desahogadamente 3000 personas. Allí se celebraban dos jornadas, por lo general en la temporada primaveral. La que se daba en abril representaba la apertura del año hípico en España, una vez suspendidas las que se disputaban en Jerez. Su Gran Premio, el "Omnium" de Sevilla y el Premio de su Ayuntamiento, fueron inicialmente las carreras mejor dotadas, hasta que en 1889 se programa en esta ciudad el Derby del Mediodía.


    GRANADA

  • En el mes de julio y en fecha coincidente con la fiesta del Corpus y en los tres días que le suceden, se celebrarían carreras de caballos que discurrían en un ambiente de festiva animación. Para poder observar adecuadamente su desarrollo, cada año eran levantadas unas tribunas y se limpiaba la pista. No existía Sociedad de Carreras que las regulara. Tampoco se conoce el marco de su celebración, ni la fecha exacta en que arranca su organización, aunque ésta debió rondar entre 1870 y 1875. En 1917 existe constancia de que se mantiene su celebración, aunque sin saber si lo hizo de forma continuada y con el mismo marco.


    CÓRDOBA-AJIBEJO (1878-1886)

  • La Sociedad de Carreras de esta capital se crea por una iniciativa popular a la que sus socios fundadores contribuyen con el desembolso de 1.300 reales. Está presidida por el Conde de las Casillas de Velasco, que el 17 de febrero de 1878 formaliza la constitución de la Sociedad, cuyo reglamento será sometido a la aprobación de la Junta Hípica de Jerez; se celebran también las primeras carreras en la primavera de ese mismo año, en el hipódromo situado en el lugar de Ajibejo, a tres kilómetros de la ciudad y en dirección a Sevilla. Las tribunas eran de madera y en su aspecto externo se dosificaban adecuadamente sencillez y elegancia. En la planta baja estaban situadas la sala del Jurado, la de Secretaría, el recinto de peso, un vestuario, una enfermería, el lugar donde se realizan las apuestas mutuas y un buen servido de restaurant. La primera planta tiene en primera línea los palcos, con capacidad para 10 sillas. Tras ellos unas filas de gradas y, superándolas en altura, las delanteras de tribuna y la tribuna general. Todo el conjunto representaba un cómodo aforo para 900 personas. La pista, de 1.500 metros de cuerda, era excelente, según consideración de los técnicos, y la capacidad de sus cuadras para albergar caballos se situaba en 40. Como otras sociedades, en su momento, cuenta con la protección del Rey y S.A.R.la Infanta Isabel. No obstante, su duración parece no superar el año 1886.


    MALAGA-SAN JULIAN (1875-1879)

  • Situado a cinco kilómetros de la capital, está promovido por la Sociedad de Carreras de esta ciudad, que preside el marqués de Larios. Las tribunas del hipódromo son de madera y en su centro se ubica un bonito quiosco destinado a los socios. Por tratarse de arena, los expertos de la época consideraban que su pista cansaba a los caballos más que otras. Como otros tantos de Andalucía, este hipódromo se regirá por la normativa redactada en el Congreso Hípico de Jerez. Las dificultades en disponer de un número de caballos suficientes parece que abocaron a su interrupción definitiva a partir de 1880.


    BARCELONA - CASA ANTUNEZ (1871)


    Hipódromo de Barcelona


  • Las referencias más antiguas sobre la celebración de carreras en Barcelona las sitúan en un hipódromo situado en el Campo de Marte, contiguo a la Ciudadela. Existen referencias de que el 25 de septiembre de 1871, con ocasión de la celebración de la subida al trono de Amadeo I de Saboya, estaba previsto festejarlo con la programación de carreras, pero se da también la circunstancia de que en ese mismo año se procede a la demolición de ese recinto. Inmediatamente, algunos socios del El Círculo Ecuestre toman la iniciativa de levantar uno nuevo, aunque la empresa pasa por diversas vicisitudes, entre ellas la materialización firmada del arriendo, que retrasan la inauguración oficial del Hipódromo de Barcelona, que luego se conocerá como Casa Antúnez y que no se producirá hasta el 2 de mayo de 1886, coincidiendo con las fiestas de la Merced, lo que no debió significar en absoluto la inexistencia de carreras en Barcelona en el período 1871-85 y años precedentes, pues cuando menos en 1885 hay garantía de que allí se celebraron carreras oficiales y con premios que no le iban muy a la zaga a los que se repartirían en 1886. El escenario de unas y otras hay que presuponer que sería el mismo: el que se levantó sobre las 10 hectáreas de unos terrenos utilizados para experimentaciones por la Compañía Agrícola Catalana, en la marina de Sans, cerca de la farola del Llobregat. Aunque la junta encargada de su organización estaba presidida por el Marqués de Santa Isabel y formada en su totalidad por ciudadanos de Barcelona y en los programas oficiales se destaca el papel protector de S.M., la Reina Regente, los riesgos corrían por cuenta de una empresa francesa. Las crónicas dicen que a esa inauguración asistieron 7.000 personas y 300 carruajes. Esta primera etapa parece cerrarse en 1897. Durante los primeros años es constatable el desplazamiento de caballos pertenecientes al duque de Fernán Núñez, el marqués de Villamejor y la gaditana de Guillermo Garvey.


    La Castellana contagia a Casa Antúnez

  • La actividad de las carreras en Barcelona retornará gracias a la Real Sociedad de Carreras de Caballos de Barcelona que se constituye con un pequeño grupo de aficionados que desembolsará 158.000 pesetas, capital que resultará suficiente para constituir la sociedad, arrendar y proceder al arreglo de los desperfectos del Hipódromo de Casa Antúnez y hacer frente a los premios que se ofrecerán en esa remozada temporada de primavera de 1917. Tras diez años de satisfactoria actividad, ya se contabilizaban 23 cuadras de personas residentes en Cataluña, que eran propietarias de 70 caballos. La desaparición del Hipódromo de la Castellana tuvo una contagiosa influencia sobre el de Barcelona pues, como él, también cerraría en 1933, tras disputar como última carrera el Premio de la Compañía de Autobuses.


    LASARTE (1916)

    El descanso real en San Sebastián

  • La iniciativa de su construcción se debe al rey Alfonso XIII, quien como el resto de su familia tenía en San Sebastián el destino habitual de sus vacaciones. Su enorme afición por las carreras de caballos y el conocimiento de que ningún hipódromo europeo abriría sus puertas en 1916 a causa de la I Guerra Mundial, le decide a recomendar la construcción de un hipódromo en San Sebastián. Lasarte es la localidad elegida y el recinto es levantado en un plazo de seis meses. George Marquet, ciudadano belga y propietario de Casino de San Sebastián, participa activamente en todo el proyecto que resulta felizmente concluido el 2 de julio, fecha de su inauguración. De acuerdo con las previsiones, hasta allí se desplazarán cuadras de primer nivel europeo, que recibirán en francos los premios obtenidos. Allí se citan igualmente la pléyade de los profesionales, para beneficio de quienes gustasen de ver y aprender. Ante el poste de salida del Gran Premio de San Sebastián, ese día se agrupan 26 contendientes, de los que Teddy se destaca en la meta por 3 cuerpos, después ganaría también el Saint Leger de San Sebastián. Los buenos criadores y aficionados americanos supieron siempre donde estaba San Sebastián y por ende España, porque aquí fue donde obtuvo sobresalientes triunfos, quien después, en aquel continente, alcanzó a desplegar una pródiga estirpe que fue objeto de veneración. El conjunto de la temporada alcanzó 41 jornadas, que fueron seguidas con inusitada expectación. J.D. Cohn ganó en la estadística de propietarios, seguido por el duque de Toledo. En el capítulo de jockeys destacaron Stern, O’Neill, Marsch y Stokes ante quienes nuestros J. Rodríguez y Federico García ganaron respectivamente 14 y 10 carreras.


    La segunda temporada

  • Las principales cuadras españolas se pertrecharon con éxito para la siguiente campaña, de forma que Saca Chispas venció en el Gran Premio; Alji en el Derby; Stanborough en el Cesarewith español dotado con 100.000 francos; Shanga, Billycook, Cupidón y Przemysl completaron la nómina de los más destacados. En la estadística Cohn era tercero, superado por Villamejor y el duque de Toledo.


    El premio del medio millón

  • La firma del armisticio representa el retorno, hacia sus países de origen, de propietarios, profesionales y caballos. Estos últimos, de superar un número de 500, pasan a quedar reducidos a la mitad. Con todo, ha sido una ocasión sabiamente aprovechada para mejorar las estructuras y plantearse nuevos retos.

  • Fruto de aquella experiencia, en 1922 se programa el Gran Premio de S.M. el Rey Don Alfonso XIII, más popularmente conocido después como Gran Premio del Medio Millón, por ser esta la cantidad de pesetas que allí se repartía, una dotación que aspiraba a ser la más elevada que nunca antes se hubiera dado. Si esto fue así o no, es hoy de difícil cálculo. Lo cierto es que hasta aquí viajaron Lord Carnabon, con su jinete Steve Donaghue, ese año ganador del Derby. Así, otros muchos propietarios de relieve: Rothschild, Cohn, Eknayan; hasta completar 16 caballos en el poste de salida. Experto conocedor de las sutilezas del trazado de Lasarte, Lucien Lyne, que montaba a Ruban, el caballo del duque de Toledo, pese a quedarse en algo en la salida, ganó con decisión la cabeza del pelotón, tomando las curvas por el exterior, para nada más salir de la última vencerse hacia el interior y galopar por ahí toda la recta final. Sólo al final pudieron acercársele Rambour y Le Prodige. Lyne, con un caballo cotizado 40 a 1, había ganado el Premio del Medio Millón para S.M el Rey Alfonso XIII. Un año después el caballo ratificaría su valor ganando el Gran Premio de Madrid.


    Lasarte después de la Guerra Civil

  • Tras el sangriento paréntesis de 1936-1939, es Lasarte en 1940 el primer hipódromo español que vuelve a la actividad. En su papel de organizar la temporada estival por excelencia, la Sociedad Hipódromo de San Sebastián ha sabido siempre cómo adaptar su programa a las necesidades que el marco temporal imponía y en aquellas ocasiones en que han decidido arriesgarse a sorprender, el efecto ha sido de gratas consecuencias. Sobre un esquema básico, inicialmente alimentado sobre el Gran Premio de San Sebastián, punto de confrontación entre generaciones en los 2.400 y los dos Critérium para la generación precoz, progresivamente se fueron planteando retos que por lo general se concretarían satisfactoriamente. El Gran Internacional de San Sebastián, con paréntesis de por medio, es la prueba precursora de la Competición Fra






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