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sábado 4 julio 2020



Irlanda - 09/09/01
Eppur se muove


Por Gerardo Torres

  • Muchas valoraciones he escuchado ya del carrerón que protagonizaron el pasado sábado Fantastic Light y Galileo en Leopardstown. Lo que más he oído y escuchado es que Galileo no es tan bueno "como muchos pensaban", e incluso los hay que se atreven a decir ahora que "obviamente, a Galileo lo coge el buen Montjeu, o Peintre Celebre, o Sinndar, y hace un ovillo con él", o que "menos mal que Point Given se ha retirado porque lo iba a machacar". Quienes así hablan, apostillan sus lapidarias consideraciones con el "como yo ya decía" de rigor.

  • No voy a entrar en esto último, porque nunca me ha gustado establecer comparaciones entre caballos de distintas épocas. Me parece peligrosísimo. Pero sí que me voy a mojar públicamente al escribir estas líneas, porque lo que me extraña, verdaderamente, es que los profetas no aparecieran antes del Irish Champion. ¿Por qué no escuché estas doctas opiniones antes de la carrera? ¿Por qué hasta el sábado sólo oía loas y alabanzas para el hijo de Urban Sea y no advertencias sobre ese valor real que, al parecer, casi todos atribuyen al caballo después de haber perdido ante Fantastic Light por un cabeza?

  • Hasta el Irish Champion sólo se habían pronunciado sin temor a equivocarse los handicappers que habían otorgado a Galileo un rating de 130, creo, por debajo no ya de otros campeones de tiempos cercanos, sino incluso de un Sakhee que apabulló en el International Stakes dándole para el pelo a los mejores medio fondistas del continente. Ellos sí que merecen mi reconocimiento porque a la fecha no se equivocaron al valorar al de Tabor y Magnier cuando el viento soplaba en contra. En el King George la distancia resultó decisiva para el triunfo de Galileo, no cabe duda, y la reducción del metraje en Leopardstown, así como el recorte en el peso que Fantastic Light iba a conceder al de O'Brien (de siete kilos a la mitad) eran factores que igualaban el duelo hasta hacer temer lo peor a los seguidores del hijo de Urban Sea. No me cansaré de repetir que los responsables de Galileo no valoraron en su justa medida a un excelente ejemplar como es el Godolphin (corrían "para homenajear a la afición irlandesa", como si el triunfo fuera cosa hecha) y que la táctica elegida en los dos kilómetros de la carrera no era la idónea para obtener de Galileo el mejor rendimiento, pero sea como sea, el hecho cierto es que el caballo ya está batido (por una cabeza, sí, pero batido) y que su camino hacia el Olimpo del turf se ha truncado en el poste de llegada de Leopardstown, el mismo hipódromo en el que el potro se dio a conocer ganando por catorce cuerpos en su debut, hace menos de un año aún.

  • ¿No es tan bueno Galileo? Pues yo creo que sí. Es más, creo que es mejor. Sin embargo, y respetando todas las opiniones, diría que es claramente un caballo de distancia que en esos 2.400 metros clásicos no tiene rival hoy día en Europa. En 2.000 sí, como ha quedado demostrado, y aquí ha estado el principal error de sus responsables. No creo que hayan sobrevalorado a su caballo, y más me parece que han despreciado a los demás en unos tiempos en los que la competencia en el turf es brutal.

  • No quiero decir con esto que los caballos de ahora sean mejores que los de antes, pero sí que las técnicas de preparación han progresado muchísimo y que en esta época se extrae lo máximo de los animales, especializándolos en una distancia determinada de tal manera que la clase ya no es suficiente para ganar. Además de tener mucha calidad, hoy día hay que salir a la pista en un estado de forma óptimo para poder ganar cualquier carrera, porque los especialistas no perdonan. Los hay incluso que después de ganar un grupo desaparecen en la nada y todo el mundo se pregunta qué fue de ellos. En este sentido, creo que Fantastic Light es un magnífico caballo de carreras que encuentra en los dos kilómetros la distancia justa para dar lo mejor de sí mismo, que es mucho, y para ganarle ahí hay que correr mucho. No basta con tener mucha clase. Hay que estar muy bien y tener un recorrido perfecto. Galileo quizá aceleró tarde y fue exigido a tope demasiado pronto. Quizá de haber seguido otra estrategia en vez de perder por una cabeza habría ganado por un morro. ¿Y entonces qué? ¿Qué habrían dicho los profetas?

  • Digo que Galileo me parece aún mejor de lo que ha demostrado porque creo que todavía no está cuajado del todo y que debe mejorar un poco. Pero todo esto es una opinión, y no más que eso. Lo mismo gana el Arco por cuatro cuerpos que queda tercero y se deshace definitivamente el mito. Pero recuerdo muchos campeones que fueron batidos en alguna ocasión y que subieron a los altares del turf con todo merecimiento. Pido pues un margen de confianza para el hijo de Urban Sea. Quiero esperarle y ver qué es capaz de hacer en adelante. A lo mejor el año que viene sí que es puede batir a los mejores en otras distancias. A lo mejor no. Galileo Galilei murió (si es que lo mataron, que ahora hay quien dice que no) defendiéndose e insistiendo en su teoría, "eppur se muove". Y este Galileo del siglo XXI se mueve. ¡Vaya que si se mueve! No se precipiten con él como se precipitaron con quien le dio el nombre.











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